
Diez años después, en 1981, Micronoticias pasa a Boletín de la Sociedad Venezolana de Microbiología, gracias al trabajo constante y tenaz del Dr. Gutiérrez Alfaro y un grupo de colegas, discípulos y amigos. Pasar al status de Boletín implicó un trabajo mayor: tomar la decisión de llevar un proyecto editorial adelante, con el compromiso de que su publicación desde ese momento fuese periódica, o sea, constante en el tiempo. Este compromiso, adquirido en ese momento por el Dr. Gutiérrez Alfaro, hace que 1981 sea considerado el año de nacimiento de nuestra revista.
El trabajo de mantener el Boletín de la SVM al día con el quehacer científico de la sociedad fue (y sigue siendo) una tarea demandante. A partir de 1985, el Dr. Oswaldo Carmona, discípulo y amigo del Dr. Gutiérrez Alfaro, toma las riendas de la dirección del Boletín y transforma su sencillo formato a partir de 1986. El camino no fue fácil. Generar confianza para publicar en un boletín de escasa difusión y limitados recursos económicos no resultaba atractivo para los investigadores, ya que prevalecía (y sigue prevaleciendo aún) publicar en revistas extranjeras de elevado prestigio y visibilidad a nivel internacional. Por otra parte, esto repercutía en la obtención de financiamiento económico para mantener la revista periódicamente al día y sin interrupciones de impresión y difusión. Sin embargo, el trabajo paciente y constante del Dr. Carmona, poco a poco fue ganando la confianza de los miembros de nuestra sociedad y de otros investigadores, para ir llenando las páginas del Boletín con trabajos de investigación originales en las diversas áreas de la microbiología. En este trabajo lo acompañaron como co-editoras tres damas muy conocidas en nuestra sociedad: María Gómez, Ana Brito y María Antonia de la Parte.
En el año 2001 el Boletín pasa a ser la Revista de la Sociedad Venezolana de Microbiología. El Dr. Carmona gradualmente fue convirtiendo al boletín en una revista cada día más reconocida, lo que fue consolidando y fortaleciendo su presencia dentro de la comunidad científica nacional. En el año 2005, el Dr. Carmona, luego de 20 años, deja la dirección de la revista, quedando en manos de la JDN la decisión de designar al nuevo Director-Editor de la revista. La persona elegida finalmente fue el Dr. Vidal Rodríguez-Lemoine, quien aceptó su designación y desde ese año asume el cargo de Director-Editor de nuestra revista.
El Dr. Vidal Rodríguez-Lemoine se ha dedicado a la tarea de mantener la vigencia de nuestro órgano divulgativo, elevando cada día más su calidad editorial, con miras a convertirla en una revista de excelencia académica, la cual fue reconocida en el año 2007 por la Federación Médica Venezolana, al recibir el premio “Alí Rivas Gómez”, como la mejor revista biomédica. Para esta tarea no está solo, ya que está rodeado de una comisión editora conformada por seis mujeres, dedicadas en alma, vida y corazón a acompañarlo en esta misión: María Gómez, María Isabel Urrestarazu, Vera Reviakina, María Mercedes Panizo, María Antonia de la Parte y Ana Brito.
También, al igual que el Dr. Carmona, ha introducido cambios. Esto obedece básicamente a la necesidad de alcanzar reconocimiento y prestigio a nivel internacional, para que nuestra revista no sea solamente atractiva desde el punto de vista estético, sino también académico. Los cambios están a la vista: recepción de manuscritos vía electrónica (en español, portugués e inglés) a nivel nacional e internacional, proceso de arbitraje por pares sin límites geográficos, diseño y diagramación manejado por un experto en informática, presencia en plataformas electrónicas como Scielo, Biblioteca Virtual en Salud, Biblioteca Virtual en Salud Venezuela, bases de datos LILACS y LIVECS, así como sistemas regionales que agrupan revistas de Latinoamérica, El Caribe, España y Portugal, como Redalyc, Latindex y la Sociedad Iberoamericana de Información Científica, así como un espacio completo en la nueva página electrónica de nuestra sociedad y en la página de Saber UCV. Actualmente se están tramitando dos nuevas indizaciones internacionales que elevarán aún más la visibilidad de nuestra revista, con el consabido reconocimiento internacional que traerá consigo, como será su presencia en Medline y DOAJ.
Queridos colegas: tenemos motivos más que suficientes para sentirnos orgullosos de nuestra revista. Aún a pesar de las dificultades económicas, pueden estar seguros que el comité editorial y su actual director-editor seguirán luchando por romper los parámetros establecidos, pues todos nosotros apostamos a ganador: apostamos por nuestra revista, apostamos por la excelencia académica de los microbiólogos de nuestra sociedad, por nuestra identidad, con el orgullo de saber que la SVM a través de su órgano divulgativo, está contribuyendo al fortalecimiento y mantenimiento de las publicaciones periódicas en nuestro país.